martes, 19 de octubre de 2010


Hace unos días leí en una entrevista a Alex de la Iglesia como él recordaba el Bilbao de su infancia. Iba a la Plaza Nueva a cambiar cromos, comer gambas, y luego a Iturribide a comer pinchos morunos y tigres. Decía Alex que ese era el esquema perfecto de la felicidad. Nunca he sido más feliz como en Iturribide, con mi padre, comiendo pinchos morunos en el Melilla y Fez. Mi cuerpo sufrió un escalofrío al leer los momentos más felices de Alex en Bilbao, escalofrío, seguido de sonrisa y acompañado de un leve cierre de ojos para recordar mejor el recorrido citado, que también era el mío. Y también con mi aita.
Los domingos a la mañana, si Lezama y los equipos inferiores del Athletic nos lo permitían, enfilábamos la calle Autonomia hasta la Plaza Zabálburu. Desde Zabálburu hacia abajo por Hurtado de Amezaga. Cruzabamos por el paso de cebra que da a la Estación del Norte, bajabamos por la derecha de la calle Navarra hasta llegar al puente del Arenal, y cruzábamos una vez más a la izquierda al final del puente hasta llegar al parque donde la banda de Música de Bilbao ya estaba dando el concierto de los domingos sobre el quiosco del Arenal . Y de allí, a la Plaza Nueva, a sacar el taco de cromos, la lista de los que me faltaban, los últimos fichajes. Todos en pequeños corros cambiando cromos de fútbol, conseguir uno nuevo era un alegrón tremendo, dos, tres, cuatro….eso si que era suerte. Me acuerdo cuando fichó Cruyff por el Barcelona. El holandés estaba en la zona del álbun que se dedicaba a los últimos fichajes. Dí con quién lo tenia. Le ofrecí una taco de cromos por Cruyff, no lo aceptó. Dos tacos, tres tacos….nada.
- Cruyff cuesta un duro.

1 comentario:

  1. Para que nos hiciéramos idea del valor del cromo deberías decir cuanto costaba poe aquel entonces una de gambas

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